Obviamente la cortesía no lo es todo en el servicio, me ha tocado subirme a unidades en las que dan ganas de que hubiera el espacio suficiente para abrir pista y unos cuantos tragos para amenizar la fiesta que lleva el chofer, los llamados "antrobus", "cumbiabus", "charangabus", "mijobus", etc; cada uno con su respectivo ritmo a seguir a decibelios dignos de un asilo de ancianos y con atrevidas luces neón para resaltar la originalidad del conductor y opacar lo madreado del vehículo.
Hablar del cacharpo es cuestión aparte, tiene una función tanto práctica como social lo que lo convierte en un lujo para quien lo lleva de compañía. Su función práctica se ve reflejada en frases como: "¡Si se pueden recorrer por favor!", "¡A ver si ya pasan los pasajes de atrás!", "¡Pues si no le gusta aquí esta su dinero señora!"; ya que esto permite generar espacio de donde no lo hay al interior del bus y por lo tanto una mayor ganancia por vuelta. Además tiene la obligación de escuchar, aconsejar, divertir y/o amenizar el tiempo del conductor con el lenguaje mas florido y ocurrente para el que esté capacitado (o el que su incapacidad para usar cualquier otro lenguaje le permita).
La principal función social del cacharpo es observar dentro del trayecto a todas las mujeres, evaluarlas y proferir su calificación haciendo sentencias tan atinadas como: "¡Adioooooos!", "¿Cuanto?", "¡Te llevo!", "¡Psshh, psshh!", la combinación de cualquiera de las anteriores y/o una cantidad muy basta de frases que siguen en estudio.
Con esta canción creo que se puede entender perfectamente todo lo que arriba menciono, así que poco importará si se han saltado todas las palabras dichas hasta este punto; bailen un poco que bien lo amerita un ritmo como este
Candonga de los Colectiveros (Candombe-Milonga)
Les Luthiers
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