Pienso que la muerte, en muchos casos, es la interpretación física de la justicia. Ella llega a todos sin embargo nosotros mismos la ayudamos a encontrar el camino jodiendo nuestros cuerpos consciente o inconscientemente. Parece que la naturaleza del ser humano implica la autodestrucción pues todos somos infelices en este mundo que de verdad está muy muy jodido. Y dejándonos llevar por el tema, toda esa infelicidad nos llena la cabeza con malas ideas que se convierten en malos pensamientos y estos en malas palabras o acciones desembocando en malos hábitos y/o vicios de los que es muy difícil salir.
Ignoro cual fue la mala idea que finalmente atrajo la muerte de mi abuelito, hace ya algunos días, sin embargo he de suponer que los últimos años de su vida fue bastante infeliz. Haciendo memoria, podría atreverme a decir que desde el momento en que dejó de vivir con nosotros, es decir, la familia que él creó, se hizo mas evidente esa infelicidad. Lo visitábamos pocas veces al año y muchas veces solo una de sus hijas le telefoneaba para saber de su estado, que como habrán deducido, por lo general era el de ebriedad; pero muchas veces esa llamada ni siquiera era realizada. A titulo personal, nunca me daba el tiempo suficiente para ir a visitarlo pues siempre existían "razones" para no hacerlo; falta de tiempo, de dinero, y la peor, de ganas. No trato de eximir algún arrepentimiento ahora que sé que aunque me sobraran ganas no podría hacerlo, no. Disfruté a mi abuelito en el momento y lugar indicados; visitarlo era, después de todo, desilusionante ya que cada vez te encontrabas con una persona mas cansada, enferma y fuera de si.
No podría concebir una niñez como la que tuve sin su presencia. Era genial que levantara a todos muy temprano para salir a desayunar a algún lugar a las afueras de la ciudad y después visitar algún pueblo artesanal para comprar cualquier cosa que nos gustara. Otras veces despertar temprano para desayunar con el en la cama mientras resolvíamos crucigramas o simplemente cuando me contaba alguna anécdota de su juventud, mi abuelo era cabrón, nunca te inventaba una historia para darte una "lección de vida"; todo lo que te decía era neta.
La parte difícil comenzó este día del padre, cuando por iniciativa de mi tía (la más joven de mis tías) le llevamos un pastel para festejarlo. Lucía muy enfermo y además estaba deprimido; creo que más que alegrarle, nuestra visita le provocó nostalgia de no haber visto a sus hijos en mucho tiempo ya que 3 de ellos estaban en Estados Unidos y la comunicación era muy distante. Su visión acerca de su salud no era muy optimista y de alguna forma el sabía que no iba a superar la enfermedad en esta ocasión.
Días después nos llegó la noticia de su hospitalización y no nos separamos de él aún cuando lo regresaron a su casa. Pronto recayó y a mi me tocó ayudar a moverlo de la silla de ruedas al baño y a la cama, tenía un color amarillento que bruscamente me recordó escenas de "Sin City" provocandome mucha tristeza que en el momento tuve que contener para no empeorar la situación (si es que aún podía ser peor). Luego su estancia final en mi casa. Fue una especie de parábola desde verlo muy agotado del hospital, pasando por un repentino levantón y su muerte; todo en 8 días exactamente.
Aquel día, el pasado 3 de Agosto de 2011 fue un día extremadamente raro. Después de haber tenido una de las mejores mañanas de toda mi vida, sentí un mareo como a eso de las 3 y media de la tarde y enseguida me salió sangre por la nariz. Pareció no ser de importancia y me encaminé a casa. Justamente iba dando la vuelta en la esquina cuando vi salir a mi prima con un listón negro para colocarlo en el umbral de la entrada; un hecho tan obvio no era cuestionable. Entrando a mi casa fui abrazando uno a uno a mis familiares y al final pasé a despedirme de mi abuelito como si aún hubiese estado vivo. No me salieron lagrimas, no me sentí intranquilo. Pero entonces fui informado que la carroza ya venia y que había que ponerlo "presentable".
Los velorios me parecen grotescos y hasta groseros, no me gusta tener como recuerdo último de las personas la imagen de sus cuerpos entumecidos y pálidos, pero no me iba a poner al pedo; en mi testamento pondré que no quiero un velorio ni un funeral de alguna religión. Me cagan las religiones.
Les decía, mis tias en ese momento no se hallaban pies ni cabeza y tuve que dirigir dicha tarea llevándome una de las impresiones que jamás olvidaré. Además el es nuestro primer muerto en casa, el 3ro dentro de la familia más allegada (recordando a mi prima y a mi tía).
De todo esto puedo reafirmar que mi familia es la más chingona. Aún cuando vivimos alejados nos gusta estar cerca; es difícil que exista una discusión fuerte y lo mejor es el humor y la compasión con la que actuamos. Sin duda extrañaremos al abuelo tanto o más de lo que ya lo hacíamos.
Una vez más agradezco a todos los que de una forma u otra tuvieron un gesto de buena vibra por esta situación, el destino era funesto y los poderosos ki enviados sirvieron para acortar la dolorosa agonía.
First of the Gang to Die
Morrissey
PD: La muerte se produjo a las 3 y media de la tarde aproximadamente, deduzcan y llamenlo como quieran
Ps es la única verdad de esta vida, la muerte. De esa nadie se escapa. Que bueno que lo tomaste de manera prudente y no estas intranquilo. Aun así un abrazo y un sincero pésame para toda la familia.
ResponderEliminarCualquier cosa por aquí andamos y por aquí seguiremos...
me gustó mucho lo que escribe :) buen blog y x cierto interesantes datos personales je me identifico con ud. saludos!
ResponderEliminar